Comienzo éste artículo  de alguna manera motivado por el hecho de que en más de una ocasión me ha tocado platicar con colegas de Recursos Humanos que me solicitan cursos para sus empleados con el objetivo de cumplir el requisito que nos impone la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en materia de capacitación, cursos a los que yo llamo de  “genéricos intercambiables,  y los llamo así porque son cursos o talleres  que me solicitan para “todos” sus empleados  y la descripción de ellos es muy  imprecisa ya que quieren “cursos en los que se involucren todos” como en ocasiones me indican o “algún curso de esos de desarrollo humano o trabajo en equipo “ en fin de genéricos intercambiables para acabar pronto, cursos donde puedan involucrar al mayor número de empleados y decir con esto que la empresa está cumpliendo con capacitar a sus empleados.

No, definitivamente ese no es el fin de la capacitación, la capacitación, es una herramienta implementada para aumentar el desempeño de los trabajadores  y su  productividad, al tiempo que mejora las habilidades de los empleados, la comunicación, el liderazgo y el trabajo en equipo que conlleva como resultado a un mejor desempeño  laboral y por ende en mejor  ambiente de trabajo.

Con la adecuada capacitación se puede lograr mayor número de aspectos positivos en las empresas como formar líderes, aumentar la confianza de los empleados, hay un progreso constante, se mejora la comunicación y el clima organizacional.

 Podemos clasificar a la capacitación en dos rubros la primera de ella es la denominada capacitación en el trabajo, que corresponde a las actividades realizadas en las empresas para la formación integral, dependiendo el cargo u ocupación de cada empleado y la segunda la denominada capacitación para el trabajo que es aquella impartida en instituciones educativas, ya sea pública o privada con la finalidad de que el alumno acumule información de carácter general y que le permita integrarse al mundo laboral, esto nos clarifica muy bien los ámbitos de la misma ya que en algunas ocasiones los alumnos universitarios al integrarse por primera vez al un trabajo formal argumentan que la universidad no les enseñó nada  pues desconocían muchas cosas de cómo se trabaja en dicha empresa, la respuesta a esta aseveración es exactamente que la universidad prepara al alumnos para ingresar pero es responsabilidad de la organización transmitirle el conocimiento de cómo se hacen las cosas en esa empresa en particular.

Por lo anterior es necesario que la empresa vea  a la capacitación como una buena inversión y que sobre todo que detecte cuales son las verdaderas necesidades de capacitación para enfocar los esfuerzos instruccionales en resolver ese vacío de habilidades, conocimientos  o destrezas que pudiera presentarse en su personal.

En definitiva con la capacitación bien dirigida  la organización tendrá personal altamente capacitado, competitivo y con nuevas habilidades y conocimientos que mejorarán el desempeño de sus  trabajadores.